martes 26 de febrero de 2008

De cómo le terminé a Facebook:

Facebook:

Quiero empezar por decirte que no eres tú, sino que soy yo el que tiene la culpa. Tú me dabas de todo, pero yo me di cuenta, que no soy para ese tipo de relaciones. Pasábamos muy bueno, sumergidos en invitaciones, chismes y comentarios; pero, lentamente, te apropiaste de mi vida, y lo que era una maravilla para mi tiempo libre, se me convirtió en una relación asfixiante.

Te lo repito Facebook: no fuiste tú… o de pronto sí. Cómo así, no me voy a echar toda el agua sucia. Te trasformaste en una obsesión que no me dejaba trabajar, ni vivir. Mi mundo se estaba limitando a ti. Además te volviste tan amiga de mis amigos que ya sólo nos podíamos ver a través tuyo. ¡Qué desgracia! te volviste la amiga en común con mis amigos.

Esto no puede seguir así, por eso, decidí que no nuestro no da más. De pronto en otro momento las cosas se den, pero en este momento de mí vida no quiero tenerte.

Esa cosa de mandarme ballenitas, tragos virtuales (puede uno tener una borrachera virtual? O peor aún, cómo es el guayabo cibernético?), zombies y demás pendejadas relacionadas, ya no me van a retener más en tus fauces.

Que te vaya bien Facebook. Espero que en algún momento cambies un poco tu forma de ser para que podamos volver a vernos. Mientras tanto, a metros.

ATT: un facebookolico en recuperación

jueves 21 de febrero de 2008



Caricatura de Antonio Caballero

lunes 18 de febrero de 2008

"La marcha del seis de marzo está convocada por las Farc y el Gobierno no participará en esa movilización. Para nosotros es una farsa".

José Obdulio Gaviria, asesor presidencial
(Cita obtenida de la revista Cambio: http://www.cambio.com.co/763/index.html )





Carta abierta a José Obdulio Gaviria:

Señor José Obdulio:

En su insuperable capacidad intelectual, que lo hace capaz de traducir esa “inteligencia superior” que alumbra al pueblo colombiano desde la Casa de Nariño, le ruego que escuche mi historia y me ilumine con conocimiento y su Alto Consejo:

Yo no soy uribista ni antiuribista. No me siento cómodo con ninguna de las categorías, y me preocupación se acrecienta mucho más ante la insistencia de la gente que me rodea y que me pide que tome partido rápido. Estoy por creer que lo que me pasa es que algo no anda bien en mi cabeza. ¿Será mi incapacidad de entender la “inteligencia superior” de la que usted tanto habla? No sé. Lo cierto es que tampoco coincido con muchas de los lineamientos del Polo Democrático. Entonces, ¿qué soy yo? Siendo una simple persona con sentido crítico, siento una inmensa envidia cuando veo a los uribistas gritarles a los antiuribistas “Guerrilleros, terroristas”, y a los antiuribistas responderles “Paracos, narcotraficantes”. Dudo mucho que usted pueda alcanzar a imaginar la magnitud de mi envidia, porque yo siempre lo veo a usted, gritando tan feliz, contra todo lo que se mueva y que no crea que el uribismo es mejor que un desayuno con caldo de costilla.

Cree usted acaso, que lo mió tiene que ver con algo cercano a la esquizofrenia. Porque por todos los lados yo veo cosas que me hacen imposible delimitarme como uribista o antiuribista. Yo, tan iluso como siempre, me considero es un Ciudadano. Ayúdeme por favor a entender que odiar al que no piensa como yo es importante para mi país. Quiero ver en los que no piensan como yo al enemigo. Yo todavía sólo veo frente a mí seres humanos. Ayúdeme a entender que en Colombia hay victimas de clase A y victimas de clase B; porque yo sólo veo un inmenso dolor producido por Paramilitares o Guerrilleros que no hacen más que actos de barbarie contra la sociedad civil. Eso es también importante: explíqueme que en Colombia no existe sociedad civil sino enemigos y amigos.

Es de vital importancia que me explique todo eso porque, con la partición que se va a dar de la antigua Colombia, en Polombia y en Nueva República de Uribia, tengo que empezar a pensar a donde me quiero mudar, y empezar a hacer el luto por la desaparición de mi querida, pero arcaica, República de Colombia.

Además, dependiendo de la decisión, empezaré una estricta dieta mental, para así poder funcionar más acorde con el lugar que me acoja. Creo que con una buena dieta mental podré acallar esa molesta voz que me atormenta tanto estos días.



ATT. Un atormentado colombiano indeciso

domingo 17 de febrero de 2008

Algo sobre el M6


A la memoria de Jaime Garzón (1960-1999)

Por: Mateo Echeverry

Difícilmente se puede entender la sociedad colombiana si no se entiende la palabra terror. Colombia, paralizada ante la barbarie, ha terminado siendo una sociedad indolente, fragmentada y amnésica. La guerra sucia entre todos los bandos ha sido la evidencia de la degradación del conflicto. Lo más macabro de todo es que, nunca pero nuestra atención se ha fijado en el drama de la victimas. Se sigue creyendo, como se sostuvo durante el tristemente celebre periodo de La Violencia, que todas las victimas son muertos políticos, que tomaron partido por algún bando y por ello merecían su suerte. Y está parece ser la abominable cara que adopta los colombianos con los dolientes. Aquí no hay una guerra entre bandos; aquí lo que hay es una confrontación entre mafias de narcotraficantes, como son las guerrillas y los paramilitares. Las justificaciones ideológicas de ambos lados no pasan de ser pantomimas. Aquí hay una guerra económica por rutas, zonas de producción y de cultivo de cocaína. Entre Mancuso, Escobar y El Mono Jojoy, hay una perturbadora similitud.

Las monstruosidades de la guerrilla, desde los desastres ecológicos de las voladuras de oleoductos, los asesinatos de población civil, la implementación masiva de minas terrestres (quiebra patas) y los 706 secuestrados, son suficientes para aclarar que el proyecto de las FARC no tiene el menor apoyo de la sociedad colombiana. Una guerrilla que se hace llamar Ejercito del Pueblo (FARC-EP), y que no hace más que desplazar campesinos para ampliar sus latifundios dedicados al cultivo de coca, no son exactamente la prueba de esa guerrilla romántica que jóvenes ilusos de Dinamarca dicen reconocer en las FARC. Yo salí el 4 de Febrero a gritar contra las FARC porque creo que el secuestro no es una herramienta política sino un acto terrorista; que las FARC mientras actúen como terroristas no van a dejar de ser denominadas así. Pero también deje claro que marchar por la vida no puede ser una acción de derecha o de izquierda. Salir a la calle a demandar la libertad de los secuestrados tiene que estar más allá, de esas torpes discusiones Uribista-Antiuribista. Torpeza igual fue la del Polo Democrático por denominar la marcha como una iniciativa gubernamental que el Furibismo (léase Ultrauribistas) que vio esta marcha como un respaldo al Presidente.

Un fenómeno perturbador en la sociedad colombiana es la polarización que se ha dado. Con mis tíos discutía en estos días los peligros que representaba llegar a estos niveles de polarización. La discusión creció tanto que la única forma en que pude responder fue por escrito. Esto es un aparte de lo que les escribí:

Uds me juzgan de tibio. Me hacen decidir entre el uribismo y el antiuribismo. Me aclaran que si no estoy con unos pues estoy con los otros. Qué entonces que solución puede haber. Qué “esa gente sólo entiende con bala”. Yo sólo les puedo responder con datos y escepticismo. No voy a tomar partido, por unos o por otros. Me niego rotundamente a tener que entregarme a un bando y renunciar a mi capacidad crítica. (…)

El que piensa diferente no tiene porque ser automáticamente calificado como enemigo. Con este comportamiento estaríamos de vuelta en la Época de las Cruzadas, en la que sólo existían dos categorías: fieles e infieles. La realidad tiene muchos más matices como para seguir privilegiando un pensamiento que sólo procesa, tierra-cielo, bueno-malo, izquierda-derecha…
(Nota: Dentro de toda esta discusión resulta curioso el anuncio de Ratzinger en días pasados en el que aclaraba que “El Infierno sí existe. Y es Eterno”.Ahora sólo falta que el Polo salga a decir que es una jugada calculada del Uribismo o que José Obdulio llame al Papa “comunista”)

Es por no ser uribista ni antiuribista que voy a salir el 6 de Marzo. Porque creo que en Colombia no hay victimas de un lado y del otro sino que hay victimas de una guerra sucia de los bandos. No hay una historia tan triste como la de los 119 muertos de Bojada, que murieron calcinados al interior de una iglesia, durante combates entre la guerrilla y los paramilitares. Cuando vamos a entender que los colombianos somos esos 119 muertos de Bojada, quienes indefensos, sabían que la muerte les iba a llegar por alguno de los dos bandos.

Me gustó mucho la frase con la que Mockus salió durante el F4, que decía, “toda victima es hermana” y me gustaría añadir otra que me contó mi abuelo que había en una favela brasilera, “Toda bala es perdida”. Entonces marchar en homenaje a las victimas de las motosierras, ni las de Mapiripán, ni las de El Salado es justificar las barbaridades de las FARC. Yo salí el 4 de Febrero y voy a salir el 6 de Marzo porque creo en una Colombia sin AUC y sin FARC, sin minas, sin secuestros, sin motosierras, sin torturas, sin secuestros, sin desplazados. Una Colombia en la que por fin se oiga: NUNCA MÁS.

sábado 16 de febrero de 2008

Un Recuerdo Futurible

Por: Mateo Echeverry

Ella va a aparecer en su suéter azul claro, que tanto le luce, y me va a sonreír. Yo, riéndome nervioso, voy a decir palabras estúpidas y hasta me voy a esconderme de sus grandes ojos negros. Ella va a ver mi mano temblorosa y va a preguntar qué me pasa. Yo voy a responder que nada. Ella querrá vino y el CD de The Police. Trataré de sentarme tranquilo pero tartamudearé sin control, así que desviaré la conversación a otro lado, qué nubes tan oscuras, diré, pero no lloverá hasta las ocho y veintitrés minutos, ella me dirá que esa nube ahí la mojará porque su paraguas lo dejará en mi casa, y que le dará gripa, y que yo iré a visitarla en un día nublado y lluvioso en que los carros pasarán lentamente por la ventana, porque esta ciudad está llena de huecos. Yo sonreiré y le diré que ella se ve más bonita con las luces y la lluvia, qué no se si la tuve, si haya dicho esto mientras dábamos un paseo o le hacia el amor. “I guess I'm always hoping that you'll end this reign, But it's my destiny to be the king of pain” que bueno será oír a Sting con su voz a punto de reventar, le diré que me hubiera gustado verla y sentirla mientras oíamos esa y otras diez mil canciones, que me recostaría su lado y que ella me daría un beso y muchos más, que mis palabras torpes esta vez no destruirían el momento y que además no pararía de llover, ella levantaría el vino y diría que se acabaría , y yo le diría que no importa, que vendría otra botella y otro cd, y que Sting le dará paso a Lou Reed a Thom Yorke a New Order, y a muchos más, que no importa, que cuando ella diera un paso más hacia mi se regaría la botella de vino por toda la alfombra y que no me importaría, que más bien seria un detalle de la noche, que ella diría muchas cosas que importarían, mucho, ella dirá que sacó muchas conclusiones entre el vino, los besos y la música, yo le digo que sus conclusiones durarán lo que dura ganarse una gripa y terminar con ella, ella me dirá que cuando tenga 80 años todavía pensará en mí cuando estornude. Yo sé que no parará de llover hasta las ocho y veintitrés minutos…

viernes 8 de febrero de 2008

EL F4: marcha de blanco y de medios

Por: Mateo Echeverry

Es indudable que la marcha del 4 de Febrero fue un acto multitudinario. Según las cifras que publicaron los medios, cerca de 10 millones de colombianos salieron a gritar “No más FARC. No más secuestro. No más mentiras. No más terrorismo”. La movilización, creada por un usuario de la comunidad virtual Facebook, contó con una gran participación de los medios de comunicación, antes, durante y después del 4 de Febrero.

Lo ocurrido en la marcha contra las FARC , no podemos desconectarlo de una serie de hechos, que tienen su raíz en la incorporación, y posterior retiro, del Presidente de la República Bolivariana, Hugo Chávez Frías, como mediador con las FARC en la búsqueda de un acuerdo humanitario. El emotivo abrazo con que recibió Chávez al delegado de las FARC, “Iván Márquez”, en el Palacio de Miraflores, el 8 de Noviembre, empezó a generar una sutil indignación en los medios de comunicación. Pero el punto momento decisivo se dio cuando Uribe, el 22 de Noviembre, le retiró a Chávez la autorización para mediar con el grupo guerrillero.

La fuerte reacción del Mandatario Venezolano, seguida también de la fuerte respuesta de Uribe, sirvió para que desde ese entonces en los medios, se planteara un fuerte acento nacionalista a toda la información que se generaba desde Caracas. Las perturbadoras pruebas de supervivencia, en las que se mostraba el trato degradante que las FARC les dan a los secuestrados, la victoria que se anotó el gobierno al desmentir que la guerrilla tuviera al niño Emmanuel y la sorpresiva propuesta de Chávez de darles un reconocimiento político a las FARC y al ELN, fueron una serie de hechos que fueron marcando más la polarización en el discurso de los medios y atizando la rabia en la opinión pública.

Aunque la discusión se centre, como parte de un rasgo característico de la sociedad colombiana contemporánea, en “si es uribista o es antiuribista” la información que los medios presentan, cabe resaltar que nunca los medios habían planteado tan fuertemente la agenda de los secuestrados. Informar ampliamente sobre la magnitud de la tragedia que es para Colombia la presencia de 706 secuestrados en las montañas es una labor que no se puede discutir. Es un imperativo moral.

Es en este ambiente de tensión, indignación e impotencia, que una propuesta popular en Internet, es catapultada por los medios para convertirse en la marcha que llenó las calles de Colombia. Durante días se vivió un duro debate en las columnas de opinión de si se debería apoyar la marcha o no. Opositores del gobierno como Daniel Samper proponían que sí. Otros opositores como Antonio Cabalero decían que daba igual.

El cubrimiento que le dieron los medios a la marcha fue masivo, pero paradójicamente, un poco superficial. La emotividad y dimensión de la manifestación la hacían más apropiada para el deleite estético (muy apropiadamente RCN tuvo a su servicio un helicóptero que daba vueltas por todo Bogotá trasmitiendo las imágenes en vivo). Más allá de las imágenes, la información de los medios se limitó a interpretar la marcha como una señal de “unión entre los colombianos”. Lo que no hicieron fue matizar el significado que para cada marchante tenía. La imagen de la gran masa blanca desplazándose opacó las particularidades de la jornada.

Analizando los medios no resulta tan interesante la cobertura de la marcha en sí, sino, la fuerte decisión de los medios de apoyar esta marcha particular creada por un ciudadano cualquiera.